Necesidades de agua y líquidos en los ancianos

 1. El valor del agua

 

El agua es vida. Esto es una realidad totalmente demostrable en los seres humanos. Si perdemos el agua que tenemos, es decir, si nos deshidratamos, podemos llegar a morir.El agua es especialmente importante en las personas mayores por diversas circunstancias. En primer lugar, porque el agua corporal total (la cantidad de agua que contiene el cuerpo) disminuye a lo largo de la vida. Es decir, aunque se pierda menos agua, se puede notar más.

Además, con el paso de los años se va atenuando la sensación de sed. Esto se produce porque los mecanismos hormonales y los receptores de la pared de los vasos son menos sensibles a los cambios en la cantidad de líquido en nuestro cuerpo.

La alarma de la sed tarda más en sonar y avisarnos de que necesitamos agua. Por ese motivo la respuesta a la pérdida de agua es más lenta. Si sabemos que podemos tardar en darnos cuenta de que necesitamos agua, el mejor truco es beber habitualmente sin esperar a tener sed.

En tercer lugar, a veces se tienen pérdidas excesivas de agua por una diarrea, por sudar demasiado, por tratamientos con diuréticos o por diversas enfermedades. Algunas de estas enfermedades son más frecuentes en las personas mayores.

Por último, algunas personas han tomado la costumbre de no beber apenas agua. Esta costumbre, que fuerza los mecanismos de ahorro de agua, es muy peligrosa cuando uno se hace mayor. Otras personas mayores tienen dificultades para beber porque no se pueden desplazar (incapacidad física) o no pueden tragar bien.

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  2. Recuerde

 

2 litros. Esta es la cantidad media diaria de agua recomendada. (Puleva Salud)

No todo el agua viene de la que se bebe. El propio organismo produce agua en distintas reacciones químicas (unos 350 cc. al día). Otra cantidad proviene del agua que llevan los alimentos en su composición (unos 500 cc.) y los demás líquidos que bebemos.

No obstante, el agua del metabolismo y de los alimentos no líquidos no es suficiente para las necesidades. Para cubrir las necesidades es preciso llegar a beber entre litro y medio y dos litros de líquido al día. Esto son unos seis vasos grandes.

Vale el agua, la leche, los zumos, las infusiones o los refrescos. Cualquier líquido que apetezca mientras no tenga alcohol. Es conveniente evitar las bebidas con gas, o al menos no abusar de ellas.

Si aún no la tiene, debe establecer pronto la costumbre de beber durante el día fuera de las comidas, aunque no tenga sed. Esta costumbre de tomar al menos una cantidad mínima de líquidos al día es sencilla, barata, y sus beneficios muy numerosos.

Otra cosa que debe recordar es que se pierde agua por los riñones, los intestinos, los pulmones y la piel. Normalmente uno no se da cuenta de las pérdidas por los pulmones (el vapor de agua que sale al respirar, que se aprecia muy bien en las ventanas de los lugares cálidos los días fríos). Tampoco de la que se pierde con el sudor a través de la piel, o de la que sale con las heces normales. Por eso los médicos las llaman “pérdida insensibles”.

El problema es que en determinadas ocasiones estas pérdidas pueden hacer que una persona se deshidrate. Estas pérdidas pueden aumentar en casos de diarrea, fiebre o enfermedades respiratorias, por ejemplo. Conviene también beber más cuando hace demasiado calor y después del ejercicio.

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  3. Consideraciones sobre el alcohol

 

El alcohol es una de las pocas drogas legales. A partir de una cantidad diaria crea problemas de salud y dependencia. El alcoholismo no es excepcional en las personas mayores, y la adicción al alcohol puede empezar en estas edades.Por tanto, es conveniente limitar la cantidad de bebidas alcohólicas: Vino con las comidas, alguna copa suelta algunos días, y poco más.

No es precisa la abstención completa, pero muchas personas creen que beben “lo normal”, y no llegan a entender que están tomando un producto tóxico en cantidad excesiva. Se sorprenden luego al descubrir el daño que ha causado ese alcohol aparentemente inofensivo.

Los que beben regularmente poca cantidad pueden seguir bebiendo un vaso de vino con las comidas. Este hábito podría ser beneficioso para la salud, siempre que la cantidad sea limitada.

 

Gracias a nuestra pagina amiga PulevaSalud.

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